Obra de Paula Rodríguez Tormo (el lunes te pediré permiso... gracias, compi!)
Dicen que donde las dan las toman, pero yo no me lo merezco. El sentimiento que te entregué era el mejor que puedo albergar y me siento orgullosa de haberlo compartido contigo. Pero el amor que por tí sentí me pertenece. Ahora tengo el corazón huérfano y pobre, siempre embriagado. Te busco en cada mirada, en las risas de otros, en las manos ajenas; incluso en los gestos de aquellos donde otras se aferran, besan, gozan, se abrazan, sienten...
Dicen que donde las dan las toman, pero yo no me lo merezco. El sentimiento que te entregué era el mejor que puedo albergar y me siento orgullosa de haberlo compartido contigo. Pero el amor que por tí sentí me pertenece. Ahora tengo el corazón huérfano y pobre, siempre embriagado. Te busco en cada mirada, en las risas de otros, en las manos ajenas; incluso en los gestos de aquellos donde otras se aferran, besan, gozan, se abrazan, sienten...
No estás conmigo pero no has soltado mi mano. Fantaseo con un clon de tí, con una falsa imagen y semejanza. Sufro de alucinaciones e invento espejismos por ti, pero no hay ni rastro de tu carne ni de tus huesos, y mucho menos del embrujo de tu bella energía.
No te lo sugiero. Te lo pido y seré tajante. Vuelve o deshazme de tu veneno, cueste lo que cueste el antídoto. Seguro que será menos enfermizo saberte lejano para siempre que vivir eternamente bajo este inútil hechizo.
LQTC










